Toda idea se basa en mayor o menor medida en lo que otros autores hicieron ya en el pasado, ninguna idea en ciencia surge de la nada. Para hacer alusión a sus trabajos hacemos uso de las citas bibliográficas, un recurso que todavía a día de hoy, a muchos estudiantes y profesionales de la ciencia les trae de cabeza. 

En este artículo e infografía te explicaré todo lo que tienes que saber sobre citas bibliográficas para que a partir de ahora, no te quepa la menor duda sobre cómo, cuándo y por qué citar.

citas bibliográficas

¿Por qué referenciar?

Siendote sincero, considero que las citas bibliográficas es uno de los aspectos menos atractivos y motivantes de la investigación científica. 

Mucho formalismo y normativas.

Quizás por ello, muchas veces no le prestamos la atención que debiera. Sin embargo, no por estos motivos deja de tener importancia.

Existen muchas razones por las que deberíamos aprender a citar adecuadamente y algunas de ellas, son las que te indico a continuación:

Para evidenciar las fortalezas y debilidades de tus argumentos: En primer lugar, las citas bibliográficas tienen su importancia a la hora de argumentar correctamente. Cuando realizas un trabajo de investigación tienes que procurar que todas tus opiniones, aseveraciones y puntos de vista, tanto a favor como en contra de otros autores, estén respaldadas por datos procedentes de fuentes válidas que hayan empleando el método científico. De esta manera, cuando en un futuro un investigador revise tu estudio podrá saber y replicar la secuencia de pensamiento que has utilizado, y averiguar si la conclusiones a las que has llegado a partir de una determinada información, son correctas.

Para demostrar que conoces el campo y que te has tomado en serio la investigación: La segunda razón por la que deberíamos incluir citas bibliográficas en nuestros trabajos, es para demostrar que nos hemos informado, que hemos revisado los estudios más relevantes sobre la cuestión y que, en definitiva, sabemos de lo que hablamos. Cuando presentas tu trabajo ante un tribunal, un profesor o bien una editorial científica para su publicación, todas estas variables son evaluadas con cuidadoso detalle y en última instancia, podrían determinar que tu investigación sea aceptada o rechazada. Si no conoces bien tu campo de estudio, puedes incurrir en errores metodológicos que de otra manera se hubieran podido evitar.

Para reconocer el trabajo de otras personas que han hecho posible tu estudio: Tal como se comentó en la introducción y como ya mencionó Newton en el siglo XVII: "Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes". Todas tus ideas se apoyan en otras previas y es por ello, que parte del mérito de tus descubrimientos pertenece también a otros autores. Realizar citas bibliográficas hacia sus trabajos es lo mínimo que se puede hacer para reconocer sus contribuciones.

Para ayudar a otros investigadores a encontrar más información sobre la materia: Cuando comenzamos a realizar una revisión bibliográfica para dar respuesta a una pregunta de investigación, muchas veces nos encontramos con que no hallamos información útil de forma directa.  A veces, tenemos que rebuscar y rebuscar entre artículos científicos para encontrar información que podamos utilizar. Realizar citas bibliográficas a trabajos relevantes que hayamos empleado o consultado, puede ser una buena forma de ayudar a futuros investigadores a encontrar más fácilmente información para sus estudios.

Para evitar el plagio y malas prácticas académicas: No citar es igual a plagio. Y un plagio es, en muchas ocasiones, igual a delito. Realizar citas bibliográficas hacia los trabajos que has empleado te evitará muchos problemas tanto con la Academia, como con la justicia.

Descubre en este artículo los 5 motivos por los que has de aprender a realizar citas bibliográficas correctamente (ojo, uno de ellos te puede meter en chirona, tú sabrás) 👮👮

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Aclarando conceptos sobre citas bibliográficas

Existen tres conceptos clave sobre la citación bibliográfica que muchas personas emplean indistintamente, pero que presentan ciertas diferencias que pueden hacer que incurramos en errores de interpretación a medida que profundizamos en la temática.

Asi, antes de explicarte paso a paso cómo y cuándo debes realizar una cita bibliográfica, considero necesario que los tengas claros:

Cita bibliográfica: Es una mención a una idea procedente de otro trabajo. Las citas bibliográficas se incluyen en el interior de un texto académico y se indican dependiendo del estilo bibliográfico elegido, o bien con un número de referencia hacia la fuente original que puede ser consultada en las últimas páginas del documento (ej. estilo Vancouver), o mediante el apellido del autor y el año de publicación del material al que se hace referencia (ej. estilo APA).

Referencias: Consiste en un listado que permite identificar y encontrar rápidamente todas las fuentes a las que se cita en el interior del texto. Incluye datos como la autoría, la fecha y nombre de la publicación, la editorial o enlace DOI del material de referencia. Se suelen hallar en las últimas secciones de un documento científico. El estilo bibliográfico elegido determinará si se deben incluir estas y/o la bibliografía.

Bibliografía: Se trata de un listado que permite identificar y encontrar todas las fuentes que se han consultado (ya estén citadas en el texto o no) para realizar una investigación. Al igual que las referencias, suele hallarse en las últimas secciones de un documento científico.

Para visualizar la diferencia entre cita y referencia bibliográfica puede serte útil este ejemplo ajustado al estilo Vancouver y obtenido de la página del instituto de tecnología de Melbourne:

Ejemplo de citas bibliográficas

¿Cuándo y cómo realizar citas bibliográficas?

Averiguar cuándo y cómo realizar correctamente citas bibliográficas es muchas veces un arte fruto de la experiencia.

No todos los autores consideran que se debe citar ante una misma situación, es algo muy subjetivo.

A pesar de esto, es un tema con el que hay que andarse con mucho tiento pues puedes estar cometiendo plagio aún sin saberlo.

Para los que están comenzando a realizar sus primeros trabajos de investigación y no tienen todavía las habilidades necesarias para evaluar correctamente situaciones de este tipo, tener que realizar citas bibliográficas puede ser una actividad tan agobiante y burocrática que acabe con su curiosidad y motivación por investigar.

No me cabe la menor duda de que muchas vocaciones científicas han muerto por las citas bibliográficas.

Hace tiempo, buscando información con la que dar una solución general a este problema, encontré una fantástica infografía en forma de diagrama de flujo realizada por Aurélie en su blog How to Do a Literature Review (que recomiendo a todos visitar).

Esta infografía era perfecta para mis intereses, sus únicos inconvenientes eran que no estaba traducida al castellano y no daba solución a una de las grandes dudas de los que recién comienzan en la investigación, las citas secundarias o indirectas.

Por esta razón y gracias al feedback de Juana Mª González (@juanita_nani), Ana León (@ana_cleon) y Mercedes Peñalba (@mrpenalba) autoras del libro "Cómo escribir un Trabajo de Fin de Grado" (un imprescindible para estudiantes), Azucena Santillán (@Ebevidencia) del blog Enfermería Basada en la Evidencia (esencial para sanitarios) y Amaia Lasa, profesora de la UNED a las que desde aquí les envío nuevamente mis agradecimientos, decidí crear una versión mejorada de esta infografía en castellano que puedes visualizar a continuación.

Te recomiendo que no te vayas del blog nada más verla porque posteriormente, encontrarás una explicación paso a paso del diagrama de flujo empleado, que conseguirá aclarar definitivamente todas las dudas que te pudieran quedar.

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Infografía citas bibliográficas

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Una infografía muy 🔝 y super útil si estás realizando una investigación científica 🧪 A partir de ahora ya no dudarás de cuándo y cómo has de citar otros estudios 👏👏👏

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Cuando tienes dudas acerca de si realizar o no una cita bibliográfica a cierta información, lo primero que te debes preguntar es si ese conocimiento es relevante y puede contribuir de forma útil al desarrollo y comprensión de tu investigación. Si esto no es así, no tendría ningún sentido citarla, pues lo único que conseguirías sería generar ruido sobre la información realmente importante y dañar la percepción externa de calidad en tu investigación. No todas las veces es bueno irse por las ramas.

La segunda pregunta que te debes hacer una vez has averiguado que la información es relevante para tu estudio, es si esta es o no una idea original tuya. Dicho en otras palabras, ¿Podrías atribuirte todo el mérito de esta idea o interpretación? (obviamente deberías citar también a la información en la que esta idea se basa).

En el caso de que tu respuesta sea afirmativa, deberás asegurarte de que no la hayas visto antes reflejada en otro lugar. Desde el mundo psicológico de las personas y dada la velocidad de nuestro aparato mental, muchas veces es difícil determinar si una inferencia realizada en base a cierta información la hemos realizado nosotros o, por el contrario, la hemos obtenido de otro lugar y simplemente no nos acordamos de ello. Es importante que revises tus fuentes pues sin ser consciente de ello, podrías estar realizando una conducta académicamente incorrecta

Si una vez comprobado tu material de apoyo tienes totalmente claro que esa idea te pertenece, no la tienes que citar salvo si ya la has publicado en otro trabajo, en cuyo caso, deberás citarlo como harías con las ideas de cualquier otro autor. De no hacerlo, incurrirías en el denominado autoplagio.

Si la información que pretendes citar no es originalmente tuya, la siguiente cuestión a plantearse es: ¿Se podría considerar conocimiento general dentro de mi campo de estudio? Obviamente toda idea tiene un creador; sin embargo, muchas veces ese conocimiento está tan instaurado y generalizado dentro de un campo que cualquier profesional sabría decirte, sin lugar a dudas, de quién procede. Al contrario, también puede ocurrir que no se conozca la procedencia de cierta información por estar muy popularizada. En este último caso, deberías de tratar de encontrar la fuente original, pero si te es imposible podrías citar y enunciar algo como: En palabras de el autor X se podría considerar..., entendiéndose autor X como la fuente secundaria de donde has recuperado la información.

Si la respuesta a esta pregunta es afirmativa, queda en tu mano la decisión de citarla o no, aunque no sería estrictamente necesario. Ahora bien, si no tienes clara la respuesta, lo mejor que puedes hacer es citarla para evitar problemas y adicionalmente, preguntarle a un compañero, colega o superior si en base a su experiencia esta información podría considerarse conocimiento general dentro de tu campo de estudio. De esta manera, para otra vez ya conocerás la respuesta y podrás crear documentos más sintéticos. En el caso de que la respuesta a esta pregunta sea negativa, entonces la idea que pretendes citar no es lo suficientemente conocida y su autoría es fácilmente reconocible.

A partir de aquí existen dos posibilidades: la primera es que hayas encontrado la información en un documento y sea una contribución original de su autor; la segunda, que la hayas encontrado en un documento pero el autor la haya obtenido a su vez de otro trabajo en cuyo caso, aparecerá una cita junto a la información (como suele ocurrir en las secciones de Introducción o Discusión, y en los estados del arte).

Si no hubiera ninguna cita y la información a citar fuera una contribución original del creador del texto que estás consultando, te irás directamente a la última pregunta: ¿Usarás sus palabras exactas?. Por contra, si en referencia a una idea, el autor de un trabajo cita a otro entrarás en una nueva dicotomía: ¿Hace el autor que cita alguna contribución original y relevante en base a la información de la fuente primaria?.

Lo que pretende conseguir esta última cuestión es averiguar si el autor que está haciendo referencia a otro trabajo, le ha dado una vuelta de tuerca y hecho una interpretación única en base a la información que referencia o, por el contrario, simplemente se limita a exponer la información reflejada en otra publicación por el mero hecho de informar y apoyar con datos sus argumentos.

En el primer caso, es decir, si el autor del que obtenemos el conocimiento realiza una interpretación única de la información obtenida a través de una fuente primaria y nos es útil para nuestra investigación, deberemos hacerle referencia. Asimismo, si consideramos que referenciar a la fuente original puede ser relevante para ayudar a nuestros lectores, deberíamos hacerlo del mismo modo. Como científicos tenemos que lidiar siempre entre ser sintéticos y exhaustivos, por lo que este aspecto queda muchas veces ligado a la subjetividad personal. ¿Si un autor hace una simple interpretación del Origen de las especies tendría sentido citar todavía a Darwin como fuente primaria? Pues depende de las condiciones y del valor que constituya esta referencia para tu trabajo. De otra forma, la fuente secundaria de la que obtienes información también puede estar malinterpretando los datos de la fuente primaria por lo que, en ocasiones, puede ser interesante acudir a la fuente original para contrastar y asegurar la validez de nuestros argumentos. Asimismo, esta decisión también depende de la interpretación del autor y de su experiencia para detectar limitaciones en este sentido. Desgraciadamente, no hay recetas únicas en este paso.

Si la respuesta a la pregunta ¿Hace el autor que cita alguna contribución original y relevante en base a la información de la fuente primaria? es negativa, esto quiere decir que simplemente se ha limitado a utilizar información de otros autores para apoyar sus argumentos sin interpretarlos. En el caso de que la información que te interesase citar fuera de este tipo, deberías acudir siempre a la fuente original, comprobar que sea válida, y citar a esta y no la fuente secundaria en el caso de que te interese incluirla en tu manuscrito.

Al contrario de lo que muchos profesionales y estudiantes realizan con asiduidad, no se puede utilizar simplemente la información de la fuente secundaria e incluirla en tu trabajo. ¿Por qué razón? El principal motivo es que esta información puede no ser correcta.

Si incluyes información que es incorrecta o inválida en tu trabajo lo que conseguirás, en primer lugar, es dañar los trabajos de de futuros investigadores y en segundo lugar, rebajar completamente la calidad de tu investigación. Recuerda que tú eres el único responsable de lo que contengan tus documentos, por lo que es esencial contrastar la información que en ellos reflejes. Si cuando eras pequeño alguna vez jugaste al teléfono descompuesto o escacharrado, probablemente entiendas este mecanismo: conforme se repite una realidad, esta se vuelve indistinguible de lo que alguna vez fue en su origen. Solo hay una excepción a esta cuestión que ocurre cuando no es posible acceder por alguna razón y tras poner todo tu empeño en ello a la fuente original. En este caso, deberías realizar una cita secundaria o indirecta de la forma en que te indique el estilo bibliográfico adoptado.

Finalmente y como última pregunta del diagrama de flujo, deberás decidir si te interesa citar textualmente o parafrasear a los creadores de la idea. En ambos casos, deberás hacer referencia a sus trabajos y ajustar las citas bibliográficas, referencias y bibliografía al estilo elegido o exigido (APA, Vancouver, MLA, Chicago...).

Las tres grandes reglas de las citas bibliográficas

Como habrás podido comprobar, realizar correctamente citas bibliográficas es todo un arte.

De hecho, cuando empiezas a trabajar en este campo puedes volverte loco si intentas recordar tantas variables. 

Por ello y como síntesis de este artículo, te propongo tres reglas básicas que deberás tener siempre en cuenta a la hora de realizar citas bibliográficas y que, de seguirlas, te evitarán muchos problemas en el futuro.

Solo se cita lo que se lee: nunca incluyas información en tu trabajo que no hayas podido revisar íntegramente. No uses información procedente de fuentes secundarias a menos que realicen una contribución única en base a la información de la fuente primaria. Acude siempre a la fuente original y comprueba que la información sea válida, pues podrías transmitir inconscientemente errores que perjudiquen a otros científicos y a tu investigación futura.

Prioridad a las fuentes académicas: siempre que puedas, obtén la información de artículos científicos publicados en revistas revisadas por pares y libros académicos. Los contenidos obtenidos de estos medios están contrastados y generalmente, son evaluados por un grupo de expertos antes de su publicación.

Ante la duda cita: más vale ser pecador por exceso que pecador por defecto. Cita cualquier recurso que utilices sea cual sea su origen (vídeos, audios, guías clínicas, conversaciones..). Si no citas estarás cometiendo un plagio; si citas de forma inadecuada, en cambio, lo peor que te puede pasar es que cometas una conducta académicamente incorrecta no tan grave como la primera. Por esta razón, ante la duda cita.

Finalmente, guarda siempre a buen recaudo este artículo para aclarar cualquier duda que te pudiera surgir en el proceso de referenciado. 

No olvides las 3 grandes reglas para la citación bibliográfica en tu trabajo de investigación 🧑‍🏫: ➡️ Solo se cita lo que se lee.  ➡️ Prioridad a las fuentes académicas. ➡️ Ante la duda, cita. P.D.: Tampoco te pierdas este artículo

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¿Hablamos?

En este artículo, hemos visto las principales razones por las que deberíamos citar nuestras fuentes, el diagrama de flujo que te permitirá saber cómo y cuándo realizar citas bibliográficas de una vez por todas, y las 3 reglas básicas del referenciado bibliográfico. 

Es un campo complejo y aburrido con una elevada curva de aprendizaje.

Si estás empezando a investigar, tan solo decirte que existe vida más allá de las citas bibliográficas y que la ciencia es mucho más que eso. No te desanimes pues la práctica hace al maestro. 

Por otro lado, recuerda siempre que como dijo Newton: 

"Si hemos podido ver más allá, ha sido porque hemos subido a hombros de gigantes".

Espero que esta infografía te sirva para aclarar tus principales dudas con respecto a las citas bibliográficas. 

No temas en dejar tu comentario y plantear cualquier cuestión que pudieras tener al respecto. Trataré de solucionarla en la medida de mis posibilidades. 

Mientras tanto, seré yo el que te haga algunas preguntas:

¿Qué dudas sueles tener a la hora de citar? ¿En qué aspectos de la citación bibliográfica te ves más limitado? ¿Cuáles son tus principales temores?

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Sobre mí

Pedro Margolles

Graduado en Psicología por la UNED. Diplomado y Graduado en Enfermería por la Universidad de Oviedo y Salamanca respectivamente. Máster en Investigación en Neurociencia Cognitiva por la Universidad del País Vasco. Investigador pre-doctoral en Neurociencia Cognitiva por la Universidad del País Vasco y el BCBL. Fundador de la primera escuela on-line para científicos NeoScientia.com

  • Hola Pedro.
    Tu diagrama de flujo está excelente! Me gustaría compartirlo a mis alumnos, pero quisiera hacerle una modificación al título, cambiando TORPES por TODOS (para evitar herir sentimientos de chicos que están empezando en temas de investigación). ¿Me permites ponerle un «sticker» con la palabra TODOS? No estaría haciendo modificación alguna al resto del contenido ni a la información de autoría. Incluso se vincularía con la liga de esta página.
    Espero no tomes esa solicitud como una ofensa a tu trabajo. Saludos!

    • Por supuesto, Luis. No habría problema ninguno. El objetivo es que se use. A veces por cuestiones de marketing, hay que emplear títulos extraordinarios para que los contenidos de valor puedan llegar más fácilmente a la gente.

  • gracias por dar una explicación tan sencilla a algo que utilizamos tantas veces

  • Bastante bueno el contenido.

    Muchas gracias.

  • Gracias Pedro,

    El flujo de proceso es una gran herramienta.

  • Hola Pedro.

    Te agradezco mucho por las ideas que expones en este blog. Han sido muy informativas y me han sacado de muchas dudas, incluso me has motivado a escribir mucho más que antes.

    Bueno solo quería decir eso, que tengas buen día 🙂

    • Wow, César.

      Muchas gracias por tu comentario.

      La verdad que las citas bibliográficas son muchas veces un obstáculo que impide avanzar fácilmente con los textos científicos.

      Por esto, me alegra mucho saber que este post te ha servido para solucionar este problema 🙂

      Un saludo

  • Hola! Me fue de gran ayuda este artículo, bastante esclarecedor. Voy a responderte esas tres preguntas de forma general porque siento que me complico mucho la vida con esto de las citas, el parafraseo e interpretar con las propias palabras un párrafo ja ja ja. Soy egresada, pasante y con una tesis por elaborar.
    Hice mi protocolo y me lo regresaron porque suelo pasearme por todas las ramas ja ja ja, redefiní el tema para no volverme loca y puesto que no estoy haciendo tesis de doctorado ja ja ja. Ahorita estoy en la parte del planteamiento del problema, o sea, tuve que comenzar de cero 🙁
    Me causa mucho conflicto eso de interpretar con ‘tus propias palabras’ algún texto, ¿qué es eso exactamente? Soy principiante y mis palabras no son muy «científicas» mi redacción es burda, asquerosa, a veces pienso cosas sin sentido o al menos eso es lo que creo.
    Mi mayor temor es no ser una buena escritora de este documento tan importante, tardarme demasiado para estructurarla porque me invade el pavor de caer en el plagio, soy perfeccionista y meticulosa y eso también me desmotiva a la hora de agarrar mi computadora, leer y escribir algo para avanzar con la parte principal del documento siento que nunca será suficiente, que me falta mucho por leer y comprender, me ahogo en mi propio vaso de dificultades.
    Y eso que mencionas de consultar las fuentes originales… ¡a veces no las encuentro en internet o la universidad no lo tiene ni para consulta! 🙁 En ese caso, ¿cómo puedo darle a conocer al lector que tomo la interpretación de la fuente secundaria y que no tuve forma de consultar la fuente original?

    Bueno, eso fue lo que se me vino a la mente, a lo mejor tenga más dudas pero siento que lo anterior es prioritario.

    • Hola Nay,

      Muchas gracias por tu comentario. Contestando a tus preguntas, “interpretar con tus propias palabras” no quiere decir nada más que parafrasear, tratar de reformular con otras palabras las ideas que otro autor ha expresado en un documento.

      Si utilizáramos exactamente sus mismas palabras sería una cita textual e intentar hacerla pasar por un parafraseo cuando no lo es sería una conducta académicamente incorrecta. Además, hay que tener cuidado que al parafrasear no modifiquemos la esencia de la idea y crear malinterpretaciones en tus lectores que puedan afectar a la validez de tu investigación.

      Te animo a que veas este otro artículo en el que explico brevemente como realizar un buen parafraseo:

      https://www.neoscientia.com/plagio-tesis/

      Siéndote sincero, a veces nos pasamos con el formalismo. A la hora de enseñar, muchos profesores de investigación se centran, en mi opinión, demasiado en la normativa. Es cierto que es muy importante pero para mí la prioridad en las primeras etapas de este mundillo es fomentar la curiosidad y hacer ver que la investigación no es algo aburrido sino apasionante. Te lo digo con conocimiento de causa, en su día a mí también me desanimó y casi arruina el interés que desde pequeño había tenido por dedicarme a esto. Afortunadamente conseguí evitarlo.

      ¿Qué puedes hacer para evitar desanimarte? Algo que a mi me funcionó es tener un blog (o varios). Este blog no tiene por qué ser público (Aunque lo mejor es que lo sea para obtener feedback). En el puedes escribir y aprender sobre cualquier cosa de forma informal y saltándote las normas que tu quieras (con un cierto límite si va a ser público) enfocándote en esencia en lo que a ti te gusta sobre el problema de investigación que estas estudiando. No te cortes por escribir como hablas y tratar de explicar lo que vas descubriendo. Planteante nuevas ideas aunque en principio las valores como una tontería pues puede que al final no lo sean tanto. Como decía Edison “Para tener una gran idea, primero ten muchas”

      Algo que nos ocurre a todos los perfeccionistas (me incluyo en el paquete), es que tendemos a procrastinar mucho por perdernos en los detalles e intentar hacerlo todo perfecto desde el primer minuto. Hay que tratar de evitarlo. Primero fase de brainstorming donde generes muchas ideas de forma informal. Posteriormente una de filtrado y formalización. Una vez tengas plasmadas las ideas de forma informal será mucho más fácil ajustar la información mediante normas. Si te cuesta producir lenguaje científico échale un vistazo a esta guía que publiqué hace tiempo en el blog:

      https://www.neoscientia.com/frases-textos-cientificos/

      Respecto a cuándo debes acabar de buscar información. Realmente no hay un punto concreto donde debas dejar de hacerlo. Tu investigación siempre admitirá más y más información. Ahora bien, en algún momento hay que poner un limite y más si eres perfeccionista. Por motivos pragmáticos llega un momento en que es esencial dar de paso un estudio o artículo. Por ejemplo, en mi opinión, este artículo no está completo y le faltan matices pero llega un momento en que hay que darlo de paso aunque no esté todo lo bien que tu quisieses pues llevaría un tiempo excesivo para merecer la pena. En palabras de Voltaire: “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”. Échale también un vistazo a esto:

      https://www.neoscientia.com/terminar-revision-bibliografica/

      Finalmente y en cuanto a encontrar las fuentes originales, tienes que intentar por todos los medios conseguirla. Si en Internet no las encuentras y tu universidad tampoco las tiene, prueba con el préstamo intebibliotecario (puede que otras bibliotecas si la tengan y se la puedan facilitar a la tuya). De otra forma, también puedes tratar de contactar con su autor a través de la información que proporciona una referencia a ver si te puede ayudar a conseguirla. Lleva tiempo y a veces aborrece, lo sé. Si tras probar todos estos medios no lo consigues tendrás que realizar una una cita secundaria o indirecta. La forma de hacer esta última viene explícita en el manual del estilo bibliográfico que vayas a utilizar (Vancouver, APA, Chicago…). Además lo podrías indicar mediante frases como: “En base a lo que dice X sobre Y…”.

      Bueno después de todo este rollo espero que te haya aclarado algo más sobre la forma de proceder ante estas situaciones. No dudes en preguntar si sigues teniendo más dudas 🙂

      ¡Un saludo!

  • ¡Muy útil!.Claro.Preciso.

    Muchas gracias.

  • Muchas gracias, muy útil la información. Se agradece el lenguaje claro y preciso.
    Saludos Cordiales

  • Gracias a ti por el artículo ; ) ¡una muy buena síntesis!

  • Carlos de Cabo de la Vega dice:

    Gracias Pedro. Muy útil, un a vez más.
    Un cordial saludo

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