En la historia de la ciencia suele decirse que los grandes descubrimientos proceden de científicos que se hacían las preguntas adecuadas. En mi opinión, no sólo se debe a esto, muchos de estos individuos fueron afortunados y estuvieron en el lugar y momento adecuados gracias a su perseverancia. Sin embargo, sí es verdad que la selección de un tema de investigación científica es la fase más importante de un estudio. En este artículo, aprenderás cuál es el proceso de selección de una pregunta de investigación, cómo decidirte por un tema adecuado a tus intereses y conocerás otros factores importantes para que cumplas con éxito la primera fase del desarrollo de un estudio.

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El algoritmo

El proceso de selección de una pregunta de investigación no es tarea facil. Sus fases están muy interrelacionadas y tienen límites difusos. A veces se nos habla de que tenemos que elegir una cuestión que sea relevante, novedosa, plausible, ética… Estoy de acuerdo con todo eso; no obstante, la selección no es el primer paso. Hay otras etapas previas que debemos completar. Yo te propongo un modelo en tres fases:

En la primera, te dejarás llevar por la pasión y utilizarás tu pensamiento divergente para generar áreas de interés sobre las que investigar. El contenido que produzcas en esta fase será bastante abstracto. No te preocupes, poco a poco irás concretándolo.  Será la fase que se tratará en este artículo.

En la segunda, tu objetivo será enfocar tu visión para observar aquello que merece la pena ser investigado. Es la fase de generación y cribado de problemas de investigación.

En tercer lugar, tu propósito será seleccionar un único problema definido y concreto (pregunta de investigación) sobre el que basar tu trabajo. A partir de ella, redactarás una propuesta de investigación que responda por qué y qué investigarás durante el resto del estudio.

Tema de investigación científica 2

Esta secuencia tal vez sea la parte más importante de la creación de un estudio. Los recursos invertidos, el tiempo, la metodología e incluso el impacto que tenga un artículo en la comunidad científica dependen de que esta fase se lleve a cabo adecuadamente. Por otro lado, es también la etapa más difícil de planificar. Intervienen gran cantidad de variables que dependen enteramente de ti y de tu relación con el tema escogido. Para tratar de aligerar las dificultades, desarrollaremos a lo largo de tres artículos cómo debes realizar paso a paso cada una de las etapas hasta llegar a la redacción de la propuesta de investigación. ¿Te animas con la primera?

Rompiendo mitos

Me gustaría dejar claro desde el principio una cosa: no tengas miedo a equivocarte. El miedo es uno de los grandes enemigos de la creatividad. Una frase que se le atribuye a Edison y que de vez en cuando conviene tener en cuenta es: «No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla». En realidad, los temores existentes entre los científicos son variopintos. No sólo está el miedo a equivocarse, sino que también está el temor a perder el tiempo, a las críticas, a aburrirse, a no hacer una investigación relevante, y en general, a sus propias limitaciones. Quizás este último es el que más repercusión tiene.  En su día, Santiago Ramón y Cajal nos habló de él en «Reglas y consejos sobre investigación científica: Los tónicos de la voluntad» —Libro que te recomiendo leer si tienes la oportunidad. Concretamente el tema «Preocupaciones enervadoras del estudiante» nos habla de los temores autoimpuestos a nuestra capacidad creativa.

Estos últimos, tienen su origen en la creencia de que los grandes descubridores son seres divinos dotados de capacidades sobrenaturales para hacer ciencia. Siento decirte que no es así. Puede que algunos, gracias a su biología y genética, tuviesen capacidades extraordinarias; no lo voy a poner en duda. Pero como te he comentado, las serendipias abundan en la historia de la ciencia. En mi opinión, la notoriedad de un científico correlaciona con el empeño y amor que pone en la tarea y no tanto a sus capacidades innatas. Por esta razón, no te preocupes, tu también puedes ser un grande.

Vale, Pedro. Eso de ser un grande está muy bien, muy motivador, pero ¿Has pensado en que no quedan ya muchos temas importantes que investigar? Te respondo: lo pongo en duda. En primer lugar, coincido contigo en que quizás se hayan descubierto con los medios actuales los eventos más salientes en las áreas científicas de moda. Al igual que los colonos Europeos hicieron grandes hallazgos cuando llegaron a América por primera vez; a día de hoy, todavía se siguen realizando grandes descubrimientos pero que, por supuesto, requieren de un mayor esfuerzo. De forma gráfica, la evolución de los descubrimientos científicos en un campo podría representarse con la siguiente función logarítmica:

Tendencia descubrimientos científicos

En palabras de Santiago Ramón y Cajal: «No hay cuestiones agotadas, sino hombres agotados en las cuestiones». Piensa en que los científicos que hicieron las grandes revelaciones a las que tu te refieres; al igual que tu, ni siquiera se imaginaban que existía un más allá en la ciencia. Sin embargo, con creatividad supieron ver donde nadie veía nada. No te autolimites y te pongas excusas. Recuerda, las minucias de hoy serán las verdades del mañana.

Lo que necesitas para escoger un tema de investigación científica ideal

Continuando con el anterior apartado, hace poco escuché una frase que decía: «Aprende de tus aciertos, no de tus fallos». Lo que quiere decir es que cuando te guías por tus aciertos ya sabes lo que hacer para lograr un objetivo; sin embargo, cuando fallas, no sabes que próxima alternativa será realmente la correcta. De la misma forma, podemos aprender de los aciertos de otros siempre y cuando reflexionemos críticamente sobre ellos. Uno de los personajes del último siglo que más ha aportado a mi creatividad es Steve Jobs. Su filosofía de vida era «La única manera de hacer un gran trabajo es amar lo que se hace». Yo comparto su punto de vista, la pasión debe ser tu primer objetivo en tu carrera como científico. Diviértete con lo que haces, diviértete descubriendo y aprendiendo, diviértete aportando al mundo lo que él te dio a ti, conocimiento.

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Pero ¿Qué puedo hacer para tener pasión por un tema? No se trata de tener amor por un tema determinado de forma impuesta, mas bien, los temas tienen que surgir de tu pasión. Tienes que elegir tu tema de investigación en base a tus intereses y hobbies porque solo así te asegurarás de que tu motivación se mantenga a lo largo de todo el proceso de estudio. ¿Qué puedes hacer? Para conseguir averiguar el área perfecta sobre la que orientar tu carrera científica te propongo hacer los mismos ejercicios que hice yo antes de crear este blog. Se trata de un análisis factorial de hobbies e intereses. Muy freak, lo reconozco, pero no puede ser más útil. Si no sabes a que me refiero todavía, te invito a que leas las  tareas que te sugiero a continuación.

Nota: Estos ejercicios requieren que te dejes llevar totalmente, es decir, apunta todo lo que se te venga a la cabeza. No te pares a razonar sobre la plausibilidad de lo que escribas, simplemente apunta.

  1. ¿Qué has hecho en el pasado? ¿Qué proyectos iniciaste? ¿Qué hobbies tuviste? ¿Qué asignaturas eran tus preferidas en la escuela? Escribe todas las experiencias que realmente te hayan gustado desde tu infancia.
  2. Fíjate en tu hogar o tu habitación. Imagínate que no eres tu. ¿Qué clase de libros tienes en las estanterías? ¿De qué materias son? ¿Qué otros objetos ves? ¿Cómo está la casa decorada? ¿Cómo describirías a la persona que vive ahí si fueses otro individuo? ¿Qué profesión le atribuirías? Apunta la respuesta a todas estas preguntas.
  3. Cuando la gente te pide ayuda ¿Sobre qué materias son?
  4. ¿Sobre qué nuevos temas te gustaría aprender algún día? Escribe tu lista de próximos intereses.

Respondiendo a estas preguntas tendrás suficiente material para realizar una síntesis de intereses.

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  1. Haz un listado con todos los hobbies e intereses que puedas extraer de las tareas anteriores y tacha aquellos que ya no sean tu prioridad o no llamen tu atención.
  2. Haz agrupaciones de dos o tres conceptos con las inclinaciones que resten en la lista. Por ejemplo: Si en tu lista has puesto Yoga y Karate (Por decir algo) podrías agruparlo bajo el concepto Deporte. Haz todas las combinaciones que se te ocurran.
  3. En este ejercicio sintetizarás estas últimas agrupaciones. En estos momentos quizás tengas 5 o 6; no obstante, si te quedan menos puedes probar igualmente a hacer este ejercicio. Haremos uso de: Thesaurus.com o Wordreference.com para encontrar sinónimos y conceptos que abarquen la mayor cantidad posible de subgrupos.
  4. Finalmente, una vez reducidas tus áreas de interés a 2 o 3 temáticas, estás listo para pasar a la siguiente fase.

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Descubre subtemas de interés

Tras el chute de motivación y tus primeros ejercicios te habrás quedado con ganas de más (o eso espero). En estos momentos habrás sintetizado todas tus áreas preferidas a dos o tres campos. Si no lo has realizado todavía, te invito a que lo hagas. De otra forma, poca utilidad podrá tener para ti este apartado.

Descubrir dónde convergen tus intereses no tendría sentido si no se utilizan para resolver problemas y hallar nuevos conocimientos. Concretamente, deberás adaptar esas predilecciones a lo que la comunidad científica desea. Por esta razón, empieza el momento donde deberás comenzar a observar los resultados obtenidos en el anterior ejercicio bajo el marco de tu área de investigación. Es decir, si resulta que el resultado del análisis factorial confluye en neurociencia y tecnología y eres físico deberías intentar observar estas dos primeras áreas desde la física —no hay complicación.

Aquí entra el juego tu capacidad creativa, de búsqueda y generación de ideas. En este momento, los resultados dependen de ti totalmente. Es más, si planteas pedir opinión a un supervisor sobre posibles temas a investigar, te invito a que te abstengas hasta las siguientes fases. El te dará su opinión en base a sus ideales, no a los tuyos. Mejor le aportas una lista con áreas interesantes para ti y trabajáis sobre ellas ¿No te parece?

Como recomendación, si no has leído todavía el artículo Desarrolla tu creatividad científica anotando tus ideas, te sugiero que lo hagas. El proceso de selección de la pregunta de investigación requiere que tengas obligatoriamente un registro de ideas. ¿Por qué? El primer motivo es que no será cosa de un día. Algunos científicos recomiendan que deberías pasar al menos tres meses en esta fase antes de ponerte en marcha a experimentar. En otro sentido, las ideas aparecerán en cualquier rutina de tu día a día. Será en tu vida diaria donde comiences a detectar problemas, huecos en el conocimiento, necesidades… Así que, construye ya una lista de ideas específica para tu proyecto.

Usando tus temas preferidos podrás combinar tus conocimientos para así formar más y mejores preguntas de investigación. Estas combinaciones convergerán en varios subtemas. Continuando con el anterior ejemplo de la neurociencia y tecnología (Como es mi caso) ¿Por qué no explorar el mundo de la inteligencia artificial o la neurociencia cognitiva computacional? Tu tarea ahora mismo es mezclar estas áreas y formar subtemas para los que hallar problemas de investigación durante la siguiente fase. Así que, haz una lista y comienza a probar combinaciones. En el siguiente artículo verás como podrás generar distintos problemas (todavía inespecíficos) que merezcan la pena ser resueltos.

¿Hablamos?

En este artículo, has iniciado tu andadura en el maravilloso mundo de la investigación científica. Además, has descubierto como tus principales miedos no tienen mucha base. Ya no tienes excusas para ser original y poner empeño en tu trabajo.  En los dos próximos artículos de la serie averiguarás cómo condensar todas estas ideas abstractas en problemas y preguntas de investigación que merecen la pena ser resueltos. Como hoy me ha dado por citar frases de personajes famosos me he animado a crear una para resumir el contenido de este post. Dice así:

Viento es motivación, barco el problema y el capitán, tu razón.

Espero que te haya gustado. Recuerda que si quieres estar al tanto de los próximos dos artículos de la serie puedes suscribirte a NeoScientia en el formulario de más abajo. Además, sólo con tu inscripción podrás recibir en unas semanas las primeras lecciones del curso «Presentaciones científicas efectivas» ¿Te lo quieres perder?.

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Sobre mí

Pedro Margolles

Graduado en Psicología por la UNED. Diplomado y Graduado en Enfermería por la Universidad de Oviedo y Salamanca respectivamente. Máster en Investigación en Neurociencia Cognitiva por la Universidad del País Vasco. Investigador pre-doctoral en Neurociencia Cognitiva por la Universidad del País Vasco y el BCBL. Fundador de la primera escuela on-line para científicos NeoScientia.com

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