Cuando comienzas tu tesis doctoral hay muchas cosas que te dan igual hasta que te tienes que enfrentar a ellas y cuando esto ocurre, ya es demasiado tarde para evitar el desastre.

En esta página, te desvelaré algo que descuidé totalmente en la mía (y que también te puede afectar a ti), y que puso en jaque todo mi proyecto…

​Lo primero que quiero que sepas es que no soy un catedrático con 30 años de experiencia en investigación científica.


Tampoco he dirigido jamás una tesis doctoral.


Y de hecho, seguramente haya investigadores con mucha más trayectoria que yo.


Creo que es justo reconocerlo.


Si esto supone un problema para ti, lo mejor es que dejes de leer aquí mismo.

Pero antes de nada:


¿sabes qué es lo que hacen esos investigadores que publican 3 artículos científicos al año en revistas científicas de alto impacto y que no hace el resto de investigadores? 


(Te adelanto que no tiene nada que ver con ser más inteligente, ni trabajar más horas)

Para algunas personas su contacto con la universidad termina cuando acaban sus carreras.


Otros locos inconformistas, en cambio, luchamos por llegar al grado académico más alto: el doctorado.


Buscamos la excelencia, la capacitación, el desarrollo máximo de nuestras habilidades intelectuales y por qué no decirlo, el prestigio de ese título. 


A veces, incluso, no tenemos mucha necesidad de meternos en ese tinglado de hacer una tesis doctoral.


Ya tenemos un trabajo estable que nos da de comer...


Una amplia experiencia profesional que nos da seguridad laboral...


Pero aún así, lo hacemos.


Porque buscamos superarnos a nosotros mismos y poder decir algún día:


"¡Oye! Pues eso que se descubrió fue en parte gracias a mí trabajo".


Sin embargo, este camino si bien te puede aportar mucho, trae consigo grandes sacrificios: tienes que sacrificar tiempo, esfuerzo, dinero, familia, amigos…; y también, atravesar grandes dificultades en el proceso.


Dificultades que muchas veces desconocemos, hasta que nos tenemos que enfrentar a ellas cara a cara.


¿Un ejemplo?


La redacción científica.


Cuando comencé con mis primeras investigaciones serias tampoco le dí mucha importancia a esto de escribir ciencia.


Al fin y al cabo, no había motivos de alarma.


Acababa de empezar, todavía tenía mucho tiempo por delante en mis investigaciones, y pensaba que eso de escribir un artículo científico o redactar una tesis sería como hacer algo similar a un trabajo de fin de grado o máster.


Un juego de niños, que cualquiera podría hacer, vamos.


Como se suele decir en mi tierra... 


...“escupí hacia arriba”.


¿El motivo?


Porque, cuando me tuve que enfrentar a esta tarea…


Creo que no me quedo corto al decir: 


¡Comenzó mi pequeño infierno personal!


Déjame que me explique.


​Mi historia de amor odio con la redacción científica

Para algunas personas su contacto con la universidad termina cuando acaban sus carreras.


Otros locos inconformistas, en cambio, luchamos por llegar al grado académico más alto: el doctorado.


Buscamos la excelencia, la capacitación, el desarrollo máximo de nuestras habilidades intelectuales y por qué no decirlo, el prestigio de ese título. 


A veces, incluso, no tenemos mucha necesidad de meternos en ese tinglado de hacer una tesis doctoral.



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